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¿Cómo estoy mejorando mi relación con la Comida?
He luchado durante años con una relación compleja con la comida. En momentos de estrés, tristeza o frustración, recurría a la comida como un refugio temporal, buscando satisfacción inmediata en la ingesta sin considerar las consecuencias a largo plazo.

 

 

Cansado de este ciclo de atracones y culpa, me embarqué en la búsqueda de soluciones. Intenté la disciplina, la fuerza de voluntad y los regímenes alimenticios estrictos, pero me encontraba constantemente luchando contra mis impulsos y cayendo en viejos patrones. La frustración y la culpa se acumulaban, reforzando la creencia de que no tenía la fuerza de voluntad necesaria para lograr mis objetivos.

Un punto crucial en mi proceso fue el cambio de perspectiva. En lugar de enfocarme en la restricción y la disciplina, comencé a ver la alimentación saludable como un acto de amor propio. Reconocí que la comida nutre mi cuerpo y me brinda la energía que necesito para vivir una vida plena y significativa.

 Al profundizar en mi relación con la comida, descubrí la presencia de heridas emocionales de la infancia, específicamente una herida de abandono. Esta herida susurraba mensajes negativos sobre mi valor y autoestima, saboteando mis esfuerzos por alcanzar mis metas y mantener una relación sana con la comida.

Iniciar un proceso de sanación de la herida de abandono fue fundamental para transformar mi relación con la comida. Al disminuir mi nivel de dolor, frustración y autocrítica, pude desarrollar un mayor control sobre mis impulsos y tomar decisiones más conscientes sobre mi alimentación.

Más allá de la disciplina y la fuerza de voluntad, he aprendido que la clave para una relación sana con la comida reside en el amor propio y la compasión hacia mí mismo. Reconocer mi valor, mis necesidades y mis límites me ha permitido establecer hábitos alimenticios saludables de manera sostenible, sin recurrir a la comida como refugio emocional

 

Hoy en día, experimento los siguientes beneficios de este enfoque:

  • Mayor constancia: Los atracones de comida son cada vez menos frecuentes.
  • Días libres conscientes: En mis días libres, disfruto de la comida con moderación y atención plena, sin sentir la necesidad de «compensar» lo que no he comido durante la semana.
  • Escucha a mi cuerpo: Presto atención a las señales de hambre y saciedad, comiendo cuando mi cuerpo lo necesita y deteniéndome cuando estoy satisfecho.
  • Autocompasión: En lugar de culpabilizarme por errores ocasionales, me trato con amabilidad y comprensión, recordando que el progreso no es lineal.

Este viaje de sanación me ha enseñado que la relación con la comida es un reflejo de la relación que tenemos con nosotros mismos. Al cultivar el amor propio y la compasión, podemos transformar nuestra forma de comer y vivir una vida más plena y saludable.

Reflexiones finales:

Si te encuentras luchando con una relación compleja con la comida, te invito a:

  1. Explorar tus emociones: Identifica las emociones que te llevan a comer en exceso y busca mecanismos de afrontamiento saludables.
  2. Sanar las heridas emocionales: Si sientes que hay heridas del pasado que impactan tu relación con la comida, considera buscar ayuda profesional.
  3. Practica el amor propio: Cultiva la compasión y la aceptación hacia ti mismo, reconociendo tu valor y merecimiento de una vida plena.
  4. Recuerda que el cambio lleva tiempo: Sé paciente contigo mismo, celebra tus avances y busca ayuda cuando la necesites.

 

 
Tu bienestar físico y emocional es lo más importante.

 

AMA, CONFíA Y SÉ TU MISMO

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