¿Cómo poner límites? Decir NO sin culpa.

Publicado por raymarfil en

Todos queremos sentirnos valiosos, aportar a las personas que nos rodean y a la sociedad. 

Por ese motivo muchas veces medimos nuestro valor basándonos en el reconocimiento que nos dan otras personas, frases como: eres una gran mujer, eres muy generoso o muy exitoso; nos llenan el ego.

Una baja autoestima y falta de auto reconocimiento de nuestras capacidades nos llevan a creer que todo el reconocimiento es externo y dedicamos nuestras vidas a tratar de ser reconocidos por los demás en búsqueda de atención, sentirnos valorados y en el fondo sentirnos amados. 

Ayudar a los demás me hace sentir más valioso.

Sin duda esta es una gran lección de vida, si bien parte de nuestra naturaleza es ser sociales es decir contribuir con nuestro núcleo cercano y la sociedad. Cada uno de nosotros debe ser responsable de sus propias necesidades, reconocimiento de sus capacidades y tratarse con amor.

En el fondo, cuando aportamos desde la necesidad la contribución es un acto egoísta. Te doy mi atención, dinero o tiempo para que a través de tu reconocimiento yo me sienta respetado, valorado y amado. 

Básicamente es una transacción donde confundimos dependencia con amor.

Miedo al abandono.

¿Alguna vez te has preguntado qué pasaría si dejaras de hacer todo lo que te piden ciertas personas? Tal vez lo primero que viene a tu cabeza es que se irán de tu vida y ese miedo te impide poner límites sanos, te sientes obligado a aceptar cualquier cosa a cambio de un poco de atención. 

Las relaciones basadas en el amor son equilibradas, una persona que se ama se respeta y sabe respetar los tiempos y procesos de las demás. 

Por lo tanto, relaciones demandantes donde sientes que das mucho más de lo que recibes, condicionadas a que se cumpla solo la voluntad de la otra persona es sólo un reflejo de tu falta de amor propio.

¿Cómo ponernos límites sanos?

Los límites son sobre ti mismo.

Cuando comencé a practicar amarme, es decir ante cada situación escoger la opción que me hace crecer, pronto descubrí que este amor me lo demuestro poniéndome límites sanos. Por ejemplo: despertar temprano a pesar de que mi cama está deliciosa a las cinco de la mañana para hacer ejercicio, son límites auto impuestos que me hacen bien. 

Aceptando que los límites sanos son necesarios para que yo pueda crecer, pude reconocer que las demás personas también necesitan marcarlos conmigo, pero más importante aprendí a ponerles límites. Solo podemos compartir lo que tenemos, en este caso lo que sabemos darnos.

Define los límites en tu vida.

Revisa cada uno de los aspectos de tu vida, comenzando por ti mismo. ¿Dónde crees que necesitas más disciplina?, ¿Qué aspectos de tu vida necesitas trabajar?. 

Partiendo de que no puedes compartir algo que no te das a ti mismo, ¿Dónde necesitas amarte más?

Una vez que los tengas claro comienza a practicar en tu vida, por ejemplo en algún momento decidí que mi energía para crear tiene relación directa con los estímulos externos, por ejemplo las noticias en la televisión que siempre son apocalípticas y las personas con las que compartía mi tiempo. Por ese motivo, dejé de escuchar noticias y comencé a escoger mejor a mis amigos. 

La regla es simple, me gusta crecer y tratarme con mucho amor todo el tiempo. Por eso comencé a distanciarme de personas que solo dedican su tiempo a hablar de cosas negativas y criticar a las demás personas. 

El resultado, ahora estoy rodeado de personas maravillosas que son mi red de soporte y con amor me impulsan a crecer.

No puedes cambiar a las demás personas, solo a ti mismo.

Todos tenemos una lista de cosas que no nos gustan de los demás, algo que tu pareja hace que te molesta o que tu papá dice que te saca de tus casillas. 

Nuestras discusiones con ellos se basan en eso, como tu piensas que deberían actuar para ser mejores. 

¡Cuánto egoísmo de tu parte!, todas esas actitudes que les hacen daño son probablemente sólo síntomas de una herida en la persona, algo que necesitan sanar pero que probablemente no son conscientes de ello. 

¿Qué te hace pensar que tu tienes la capacidad de entender lo que hay atrás? o ¿porqué crees que tu forma de ver las cosas es la solución a los problemas de otra persona que es completamente diferente a ti?

Recuerda, las cosas que te enojan de alguien más solo te están mostrando tus propias heridas, toma esa información para conocerte mejor y poner atención a tus áreas de oportunidad y deja que las otras personas hagan lo mismo con su parte.

¿Es egoísmo escogerme primero?

Una de las primeras cosas que descubren mis clientes de coaching es que solo podemos compartir las cosas que tenemos. 

He acompañado en su proceso a muchas mujeres que son madres que han dado todo por sus hijos, poniéndose a ellas en último lugar por muchos años. 

Ser mamá es sin duda una gran lección de amor incondicional, sin embargo la vida se trata de equilibrar, no importa cuanto ames a tus hijos eres un ser humano que se cansa, que necesita tiempo en soledad para poder ajustarse y tiempo de ocio. Someterte a largas rutinas solo logrará que el agotamiento haga que tu paciencia disminuya y pronto comiencen los gritos. 

Aceptar que no somos todo poderosos y que necesitamos descansar tanto del trabajo, pareja y amigos te permitirá tener tiempo para ti. 

Desde el equilibrio será más fácil compartir con amor.

Define tus valores y prioridades, sé congruente con ellos.

Tus valores son la brújula de lo que es fundamentalmente importante en tu vida, todos los tenemos pero pocos dedicamos tiempo a definirlos. Te recomiendo el siguiente ejercicio: en una hoja en blanco escribe 5 valores que consideras los más importantes en tu vida, luego ordénalos colocando primero los que consideras más valiosos. 

Ahora revisa los aspectos de tu vida donde no estás siendo congruente con ellos y comienza a definir límites para ti así como con las personas involucradas. 

Esta lista de valores se convertirá en tu norte y pronto descubrirás que tu paz se encuentra en vivir en congruencia con ellos.

Los límites son necesarios para relaciones sanas.

Estos incluyen tu cuerpo, espacio personal, privacidad y emociones. Cuando comienzas a sacrificar alguno de ellos para satisfacer las necesidades de otra persona estás traicionando a la persona que más deberías estar cuidando, tu mismo.

Recuerda que cada persona es responsable de sí mismo y una relación sana se forma con dos personas que saben cuidarse y comparten su tiempo juntos en libertad.

Espera resistencia de los demás.

Tal vez has permitido que tu pareja te chantajee para que hagas su voluntad, probablemente tu jefe está acostumbrado a llamarte a las dos de la mañana para pedirte algo que se le olvidó hacer y pases el resto de la noche trabajando. 

¿Sabes lo que pasará cuando te niegues la próxima vez?, seguro se enojarán, tratarán de hacerte sentir culpable y amenazarán con irse o despedirte. 

Tu estarás tentado a ceder y retomar esa dinámica que ahora sabes no te hace bien, antes de hacerlo por favor pregúntate: ¿Merezco ser manipulado por una persona que dice amarme?, ¿Esto es realmente amor?. ¿Quiero trabajar con alguien que no me respeta? o ¿merezco algo mejor?

Conclusión

Por mucho tiempo creí que poner límites era un ejercicio externo que involucraba exclusivamente a otras personas, conforme comencé a practicar cuidar mejor de mi mismo descubrí que era necesario primero aprender a ponerme límites sanos para mejorar la relación conmigo. 

Lo que creí era falta de disciplina solo se trataban de aspectos de mi vida en los cuales no había reconocido que eran necesarios límites amorosos, desde esa nueva comprensión poner límites a las demás personas ha sido mucho más sencillo, lo que puedo darme se lo puedo ofrecer a los demás.

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