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Lo que aprendí de mi amigo el vale madres

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Yo tengo un amigo “vale madres”, ese que sin mayor esfuerzo siempre parece conseguir sus objetivos y alcanzar sus metas. Uno que siempre que platico con él está de lo más relajado y no hay problema que le preocupe.

Hemos compartido diferentes etapas de la vida y conozco cuando tiene problemas económicos o personales pero siempre lo encuentro con una sonrisa y con la mejor actitud de que las cosas mejorarán, creo que nunca lo he visto deprimido a pesar de que como a todos nosotros le pasan cosas difíciles.

Por el contrario, yo siempre he sido de las personas que se ponen metas muy altas, siempre tratando de conquistar retos más grandes y emprender proyectos complicados que prometen una gran recompensa.

No me asusta el tamaño del reto, siempre he confiado en que podré lograrlo y con mucho esfuerzo y trabajo he enfrentado cada uno de ellos.

Y te preguntarás, bueno Ray esa es la actitud ganadora sobre la que hablan todos los gurús de liderazgo y emprendimiento, esa disciplina y trabajo arduo es lo que consigue los resultados ¿Porqué cambiar ahora?, ¿Porqué renunciar a tantos años de esfuerzo?

No se trata de rendirme, lo que muchos expertos en emprendimiento omiten decirte es que muchas veces no importa lo preparado que estés, no importa las horas de trabajo y esfuerzo que le dediques a un proyecto, las cosas no saldrán bien.

Emprender es un camino lleno de obstáculos y muchas decepciones que si no las sabes manejar inevitablemente te llevarán a grandes decepciones y acumuladas eventualmente te llevarán a episodios de depresión.

Bueno entonces ¿me debo olvidar de emprender, evitar el sufrimiento y quedarme en mi trabajo de 9 a 5? Aunque lo odie al menos aquí tengo algo más seguro…

Mi respuesta es si, definitivamente si.

Si eres una persona que no le gustan los retos y no estás dispuesto a formar un carácter más fuerte con cada fracaso, pero más importante aprender de ellos. Este camino no es para tí.

Entonces Ray, ¿ya te rendiste? ¿estás metiendo tus papeles para trabajar en alguna empresa?

No, aunque debo confesar que lo he hecho en algunas ocasiones durante estos quince años que he estado emprendiendo.

Verás, ser emprendedor es un proceso muy desgastante y han habido dos o tres veces en las que he decidido rendirme y conseguir un trabajo fijo. Pero cada vez que lo he hecho en ese trabajo pude descansar, liberar mi mente y otra vez el espíritu emprendedor me hizo regresar al ring replanteando el enfoque y con nuevas energías.

Ha sido un proceso de re invención constante, hace unos meses platicaba con Rodolfo Buitrago en una entrevista para mi podcast, un colega colombiano que me contaba que él empezó como ingeniero electro mecánico y que después de años de trabajo se convirtió en consultor de marketing digital. Emprender transforma al emprendedor y aunque debemos luchar siempre por la meta que nos fijamos debemos estar alertas a las pistas que nos indican que un cambio de dirección es lo más adecuado.

Adaptarse a las situaciones se convertirá en una de tus cualidades más importantes.

Y esa es justo una de las lecciones que aprendí de mi amigo, la vida es así, no siempre tendremos las situaciones que queremos, no siempre el momento será el mejor para hacer las cosas, muchas veces personas que pensabas estarían ahí para apoyarte se van.

El truco está en adaptarse rápido a la situación, dejar de pensar en lo que pudo haber sido y enfocarte en lo que es y las nuevas oportunidades que estas circunstancias te ofrecen, siempre confiando en que aunque los planes cambiaron la vida sigue.

Como mi amigo, nos debe valer madres que las cosas no sean como queremos y con una sonrisa enfrentar los nuevos retos que nos deparan.

Hace unos años escuché que emprender era como navegar en un bote de vela, conoces tu destino, los vientos que no podemos controlar nos impulsan pero al mismo tiempo nos pueden alejar de nuestras metas, por eso siempre debemos ajustar nuestras velas para navegar con las circunstancias que tenemos y no descansar hasta llegar a la meta.